El Poder Ejecutivo apoderó, a través de su
consultor jurídico, el doctor César Pina Toribio, el anteproyecto sobre la
nacionalidad dominicana con el cual pretende darle respuestas a las secuelas
que creó la Sentencia No. 168/13 emanada del Tribunal Constitucional.
Del contenido del anteproyecto de ley sometido
al Congreso Nacional para su aprobación, no tenemos hasta este momento ningún
reparo que hacer, porque entendemos que las disquisiciones que el mismo
ameritaba debían surgir de las vistas
públicas para su valoración a que debió ser sometido por los legisladores, sin embargo no podemos dejar pasar por alto
la manera en que el mismo fue aprobado por este, el primer poder del Estado.
Entendemos que ninguna razón justifica que con
solo haberse presentado a las figuras públicas que lideran el universo político
dominicano, el dicho anteproyecto fuera convertido en ley, sin que el mismo
fuera expuesto para su ponderación a las diversas fuerzas vivas de la nación,
aun el hecho de que el anteproyecto estaba ampliamente edificado en la mente de
los asesores del Poder Ejecutivo, los que influyeron poderosamente en el Presidente
de la República hasta el extremo que éste se sintió en capacidad plena de
someterlo e influir para que con la mayoría absoluta de que goza en el Congreso
el Partido que lo ampara, lograra aprobar y convertirlo en ley, como lo hizo,
en una sola sesión por Cámaras.








