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Los actores principales del ala media del ministerio público y del Poder
Judicial, representados por Yeni Berenice Reynoso, y la jueza Margarita Cristo,
están involucrados en una conflagración mediática tras la cual, en aras de
mantener sus respectivas principalías, se han desbordado, desnudando sus partes
intimas, exponiendo sin rubor sus pudendas, hasta el extremo que no han previsto
las derivaciones futuras de sus incalificables desenfrenos.
Ni una ni otra han medido las repercusiones que
traerán en el futuro inmediato sus rivalidades llevadas hasta la opinión
pública, cuyo proceder polvorienta la administración de justicia, afectando la
poca credibilidad que le resta a las instituciones que una y otra representan.
Causa extrañeza que ministerio público y jueces
creen disputa en los casos que entre ellos ventilan, cuando lo normal es que
coexista un maridaje en sus actuaciones, lo que se resalta con la flexibilidad
con que se manejan los rigurosos trámites procesales que entre ellos son necesarios,
máxime en ocasión de los pedimentos que son requeridos por los encargados de la
investigación de las causas que cursan por ante los tribunales en materia penal,
de los que ellos son los principales ejes direccionales.
Resuena que el conyugio se ha roto producto de
lo trascendental del caso del que ambas protagonistas
están facultadas instruir, esto es, las querellas por lavados de activos y corrupción
interpuestas contra el ex titular del Ministerio de Obras Públicas, el ingeniero
Víctor Díaz Rúa.








